El Robo De “La Niñez”

No soy un gran aficionado a la pintura. Me cuesta entender que personas que se hacen llamar “artistas” tracen cuatro líneas de colores en un lienzo, y lo vendan por millones, y que yo, que, para resolver todos mis casos, despliego creatividad, inspiración y estilo (mucho estilo), no salga de pobre.

Pero aquella mañana acepté la invitación para la presentación de un cuadro en la sala Papi´s & Mami´s Art Gallery, y no sabría decir si fue por el cuadro en sí, por mi relación con sus propietarios o porque intuía que algo podía pasar.
El cuadro en cuestión se llamaba “La Niñez”. Se trataba de una obra anónima y era un canto a la libertad, a la expresividad y a la alegría. Había algo en ese cuadro que me tocaba de cerca. “La Niñez” gozaba de un reconocimiento general como obra maestra, era especialmente valorada en algunos círculos y sólo algunos críticos osaban cuestionar su importancia.

Detective A., nos complace que finalmente haya podido venir. Nos honra con su presencia en la presentación del cuadro más relevante de cuantos hayan sido expuestos en esta sala”.
Desde luego, la señora Mum y el señor Dad, la pareja que dirigía la galería y que acababa de introducir “La Niñez” en sus vidas, sabían apreciar su valor. Me caían bien. De otra forma, me habría surgido “algo” más importante que hacer aquella mañana de otoño.

“Si nos disculpa… Debemos hacer la presentación del cuadro”. 

Ambos se dirigieron a un pequeño estrado montado para la ocasión y, tras reclamar la atención del público allí congregado, comenzaron su exposición.

“Queridos amigos: es para nosotros un placer presentar, por fin, “La Niñez” en sociedad. No podemos ocultar que la decisión de adquirir esta obra fue muy meditada. Queríamos estar seguros de que nuestra galería era un lugar adecuado para un cuadro así, y, durante un tiempo, nos preparamos nosotros y preparamos el espacio para poder dar a “La Niñez” los cuidados y la atención que se merece. Lo que convierte a “La Niñez” en un cuadro atemporal y muy especial es su espontaneidad, la ausencia de rigidez en su proceso creativo y la mezcla de estilos. Desprende una “joie de vivre” que invita a volver a ser niño. Esperamos que, desde hoy, mucha gente goce de “La Niñez” como lo hacemos nosotros. Muchas gracias”.
Fue un pequeño discurso que arrancó grandes aplausos. La señora Mum y el señor Dad hablaban de aquel cuadro desde el corazón.

La presentación terminó con un cocktail en el que me entretuve escuchando conversaciones ajenas y buscando un camarero que me sirviera un trago de leche. Aburrido de ambas cosas, decidí volver a casa.

Fue dos días después cuando recibí la llamada de la pareja: el cuadro había sido robado.
El señor Dad vino a recogerme para llevarme a la galería. Cuando llegamos, la policía llevaba una hora recogiendo testimonios y buscando huellas, pero, una vez más, parecían bastante perdidos.
Una vieja conocida, la inspectora S. Nanny le decía a sus subordinados: “El problema es que se han tomado demasiadas libertades con “La Niñez”. Lo que necesitaba era un severo y rígido control. Con una vigilancia adecuada, esto no habría sucedido. Tienen mucho que aprender”. Al decir esto, me miró. Una sonrisa irónica se dibujó en mi cara: la inspectora hablaba de “La Niñez” como si fuera un perro.

No dejo en buen lugar a mi modestia si digo que dos días antes de que se produjera el robo yo ya estaba más encaminado en la resolución del caso de lo que esa cuadrilla de uniformados estaría nunca, pero lo cierto es que en la mañana de la presentación del cuadro, ya tenía dos candidatos a futuros culpables. Para ello, me bastó con escuchar una acalorada charla entre dos de las asistentes al evento.
Como pude saber después, la señora Escuela era una pintora y profesora de arte de edad avanzada. Como pintora, le gustaban los tonos grises y negros y los patrones bien definidos, y su obra se enmarcaba dentro del realismo costumbrista más rancio y aburrido. Como profesora, rechazaba todo lo que se escapara de estos cánones.
Tere Visión, famosa de profesión, tenía lo que suele llamarse “magnetismo”. Poca gente podía evitar quedar prendado de la imagen que proyectaba y sabía lo que decir en cada momento para atraer la atención hacia sí.
En su tensa conversación, Escuela le decía sotto voce a Tere Visión: “Tengo grandes planes para “La Niñez”. En un mundillo tan competitivo, puedo sacarle mucho rendimiento. Tú, en cambio, sólo buscas atención”. Tere Visión, por su parte, mostraba sus armas: “No olvides que me bastaría revelar cierta información para inculparte. Necesito a “La Niñez” y “La Niñez” me necesita. Sea como sea, estamos juntas en esto. No me falles”. 
Mis sospechas se confirmaron aquella noche, en mi visita al lugar del crimen. Primero, cuando vi a Tere Visión merodeando por los alrededores de la galería, parapetada en una gabardina y camuflada con unas gafas de sol y un pañuelo más colorido que la consulta de un pediatra. Después, cuando encontré en el suelo, justo delante de la pared donde se exhibía el cuadro, un pequeño broche del abrigo que la señora Escuela llevaba en la presentación. Errores de principiante. Era fácil imaginar cómo se había producido el robo: Tere Visión distraería al vigilante de seguridad con banalidades, mientras Escuela se adentraba en la sala para sustraer el cuadro.

Justo cuando terminaba mi disertación mental, S. Nanny se dirigía al señor Dad para decirle: “Esto es obra de profesionales. A estas alturas el cuadro estará en el extranjero en manos de algún buen comprador. Puede dar a “La Niñez” por perdida. Nosotros nos vamos. No podemos hacer nada más aquí”.
Tranquilicé a los legítimos propietarios y lancé una última mirada de desaprobación a S. Nanny mientras entraba en su coche. Al llegar a su despacho, le estaría esperando un telegrama sobre su mesa con el trabajo que ni ella ni sus colegas habían sabido hacer.

“La Niñez” no está perdida- STOP
Sólo ha sido robada- STOP
Escuela y Tere Visión robaron “La Niñez”- STOP
Consiga una orden judicial para registrar sus casas y devuelva “La Niñez” al sitio que le corresponde- STOP

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4 respuestas a El Robo De “La Niñez”

  1. Luces dijo:

    Genial, genial!! Es de lo más original y acertado. Un gran abrazo.

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