Excedencia

Excedente: Dicho de un funcionario público: Que se abstiene temporalmente de su puesto o cargo de trabajo.

Estatuto Básico del Empleado Público

Artículo 89.4:

Los funcionarios de carrera tendrán derecho a un período de excedencia de duración no superior a tres años para atender al cuidado de cada hijo, tanto cuando lo sea por naturaleza como por adopción o acogimiento permanente o preadoptivo, a contar desde la fecha de nacimiento o, en su caso, de la resolución judicial o administrativa.

Desde que decidimos ser papás (y mamás), Mamá y yo tuvimos claro que el primer año de vida de nuestro hijo lo pasaríamos junto a él. Los 15 días de paternidad y las 16 semanas (112 días) de maternidad que nos correspondían, nos parecían bromas de mal gusto, si los comparábamos con los 480 días (repartidos entre padre y madre) que tienen en Suecia, los 392 y 365 días que ofrecen Noruega y Dinamarca, respectivamente (también compartidos, ambos, entre los dos progenitores) o los 273 días para la madre y hasta 28 para el padre que se pueden disfrutar en el Reino Unido. Pero no teníamos pensado engendrar en Suecia, Noruega o Reino Unido. En Dinamarca, tal vez.

¿Habéis oído hablar de la teoría del apego?. Viene a decir que los animales (incluyendo a los humanos, claro), en sus primeros años de vida, buscan la protección de sus padres (sobre todo de la madre) cuando se sienten en peligro. Cuando se desarrolla una relación de apego saludable, se satisfacen las necesidades físicas y psíquicas del niño, y éste desarrolla un fuerte sentimiento de seguridad. La experiencia de que la figura de apego (el cuidador) es accesible y responderá si se le pide ayuda, suministra un sentimiento de confianza que facilita la exploración tanto del mundo físico como del social.

Sabiendo eso, ¿cómo íbamos a plantearnos dejar a nuestro hijo en una guardería para volver al trabajo, pasados los cuatro meses de rigor?, ¿qué clase de seguridad podíamos darle si, justo el día en que cumplía 16 semanas, lo soltábamos en manos de un desconocido, por mucho que le dijéramos que “en unas horitas”, volveríamos a por él?. Por otro lado, habíamos oído a varias mamás reconocer, con tristeza, que a los cuatro meses de haber dado a luz no podían más: tenían que ocuparse del bebé, de la casa, de atender a las visitas y de mantener su vida social, y, por eso, estaban deseando volver a trabajar. ¿Qué clase de sociedad hemos creado, que fuerza a las madres a luchar contra su instinto de protección de sus crías y a desear separarse de ellas, por puro agotamiento físico y mental?. Luego la experiencia nos venía a decir que la solución no era que Mamá cogiera la excedencia, pasado su breve permiso y extendiera su cansancio de cuatro meses a un año; teníamos que estar los dos, como un equipo.

Coger una excedencia de un año supone vivir un año sin trabajar. O lo que es lo mismo, sobrevivir un año sin ingresos. Eso, tal y como está el patio, es mucho tiempo. Por eso, empezamos a ahorrar meses antes de que nuestro hijo estuviera “en proyecto”. Echamos más horas en nuestros respectivos trabajos, nos tomamos unas vacaciones austeras (granjas Wwoof, toda una experiencia) e hicimos recortes presupuestarios en ocio nocturno, escapadas de fin de semana y en comidas y cenas fuera de casa. Al final, echas cuentas y piensas: “hay quien se gasta sus ahorros en comprarse un coche; hay quien decide hacer un viaje de la leche por países exóticos, y hay quien no tiene oportunidad ni de lo uno, ni de lo otro. Pues bien, nosotros, que tenemos la oportunidad, invertiremos nuestro dinero en pasar este tiempo con nuestro hijo”.

Y así empieza esta aventura.

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5 respuestas a Excedencia

  1. Ester dijo:

    Buena iniciativa! genial que podais hacerlo!un fuerte abrazo!

  2. Vero dijo:

    ¡Enhorabuena! Por todo ¡Una iniciativa genial! ¡Adelante!

    Un besazo.

  3. Toni Pascual dijo:

    Me encanta! Lo primero es lo primero.

  4. enrique dijo:

    Javi, eres un atrevido… Fuera de El Escorial todo es mucho mas difuso, parece que la montaña genera confianza e ideas luminosas….

    • wawier dijo:

      Desde luego, la altura de la montaña te da una perspectiva distinta de todo. La confianza la genera uno mismo. Y las ideas, vienen de vez en cuando.
      Gracias por el comentario. Me ha gustado.

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